No sin mi tostadora

Este es un blog irregular, como la vida misma, como mi misma vida. Unas veces se quema la tostada y otras se queda cruda.

viernes 18 de febrero de 2011

Nos borramos

Se borran, desaparecen, nos quedamos sin ellas, sin nuestras primeras huellas sobre el planeta Tierra (Público.es: "Las primeras huellas de pies humanos se borran"). La Historia de la humanidad corre el riesgo de quedarse sin la ilustración de la primera página de su primer capítulo. ¡Cachis! El planeta está pasando el Tipp-ex sobre las primeras cicatrices que le dejamos en su piel.

Estamos pensando en colonizar nuevos mundos y de éste nos echan. Es el planeta -”filtraciones de agua, raíces e incluso termitas”- quién está borrando nuestra memoria. Hemos echado mano a la lata de carne de membrillo en la que guardamos las fotografías de nuestra familia y hemos descubierto que el amarillo no deja ver los detalles de las fotos de nuestros abuelos y el contorno está roído por el tiempo. ¡Menuda sorpresa se han llevado los paleontólogos!

No es una cosa de un día para otro. Eso sí, se lo hemos puesto difícil para borrar nuestro rastro con las pirámides en Egipto, la Gran Muralla China, la deuda del Ayuntamiento de Madrid,... Al planeta le queda mucha tarea por delante para reponerse de nuestro paso sobre su superficie, pero paciencia, al fin y al cabo nuestra especie es sólo un un estornudo en la vida del universo. Tiempo al tiempo, éste no se para.

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jueves 17 de febrero de 2011

Elemental, querido Watson

Elemental, querido Watson. Deep Blue fue capaz de ganar una partida de ajedrez. Ahora Watson, el cibernieto de aquél, es capaz de ganar un concurso de televisión. Ha sido un viaje de la inteligencia artificial desde el sesudo deporte de los cuadros blancos y negros hasta la caja tonta a todo color.

Si esto sigue así, es posible que los ingenieros informáticos sean capaces de crear una Ciberbelén Esteban que sea capaz de acumular horas de audiencia televisiva. No tengo nada confirmado y son solo supociones mías, pero en los laboratorios de Telecinco algo se debería de estar cocinando a estas horas.

Sería paradójico que después de tantas horas de inversión en investigación para el desarrollo de la inteligencia artificial se acabase haciendo una cosa así. “Por mi chip mato...”, diría el invento con voz chillona y gritona. Pero también sería la constatación de que la inteligencia, artificial o natural, siempre camina por los mismos senderos.

¡Qué Dios nos pille confesaos! Porque, al fin y al cabo, ya Herman Kahn ya decía que: "Puede llegar el día en que la inteligencia humana sea definida como aquello no factible por las máquinas".

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jueves 20 de diciembre de 2007

No hay en la vida nada

Veo a Vicente, "El Granaíno" mostrar como la "cacharrería" de su casa "le habla". El sonido de los aparatos de Vicente me resulta familiar. Mi tío José -José Pérez, el de la librería- también era ciego y esas voces sintetizadas le acompañaron los últimos años de su vida. A diferencia de Vicente, mi tío no era ciego de nacimiento. Heredó de mi abuela Filomena una predisposición genética a ir difuminando el contorno de lo que rodeaba según pasaban los años hasta que todo quedó convertido en una mancha.
A mi abuela, nacida en otro mundo y en otra época, la ceguera le obligó a tener una "dama de compañía" de por vida. Se llamaba Torcuata García "la Tata", que vivió en casa hasta los 99 años y que crío a alguno de mis tíos y a muchos de mis primos -de ahí lo de Tata- a los que mi abuela nunca vio el rostro. Como ella, mi tío José fue perdiendo también la vista con los años y fue un destino al que se resignó con cierto sentido del "fatalismo genético". En La Tata mi abuela encontró compañía, la persona a la que confiar los asuntos de una inmensa casa de las de antes y su bastón para subir los escalones de la catedral de Guadix para ir cada día a misa.
Mi tío no sólo heredó de mi abuela la ceguera, también una memoria increíble y una gran afición a los clásicos. Mi tío leía y leía y recitaba de memoria todo lo leído. Retenía en su mente archivadas y ordenadas las fotografías de todas las páginas que había leído. Él se reía, lo hacía con toda naturalidad y nos recitaba para nuestra admiración a Virgilio en latín -lo hablaba como el que hoy habla inglés- o el texto de cualquier obra de nuestro paisano Pedro Antonio de Alarcón. Era una habilidad que a mi siempre me causó admiración.
Con su afición a los libros su oficio fue el de librero. Llamó a su establecimiento Librería Pérez. Utilizó su talento para memorizar cada rincón de su tienda y cada estante y para conocer qué había en cada una de sus baldas. Sorprendentemente sabía la posición de cada libro o de cada artículo de papelería y siempre entregaba a cada cliente aquello que le pedía.
Pensamos que la ceguera le había separado de su afición, la lectura. Nada más lejos de la realidad. Un día de visita en casa y tras soltar uno de sus latinajos me dijo: "Chuli ¿sabías que sigo leyendo?". Me sorprendió. Después me enseñó su reloj al que activó para que me hablara y me habló de los "libros hablados" y de toda esa cacharrería parlante de la que hace unos días nos hablaba Vicente en su casa.
Mi tío murió hace un par de años, pero la voz sintetizada del ordenador de Vicente me ha traído su recuerdo y el de mi abuela.

martes 4 de diciembre de 2007

El corazón de las tinieblas

Hoy media España se rasga las vestiduras, "los niños no entienden lo que leen". Claro, no entienden cuando leen, porque lo normal es que ni lean las instrucciones de la "Pley". Así que aquí estamos Iluminada Jiménez y un servidor potenciando la lectura a través del Podcast. Hoy hemos emitido un nuevo programa y creo que ha sido de los buenos. Hemos "estudiado" en La Gruta de los Libros la obra de Joseph Conrad "El corazón de las tinieblas". Tema crudo, pero igual de apasionante, sí señor. Espero que la experiencia le sirva a los alumnos a acercarse al mundo de la lectura y de la radio, las dos cosas. Aquí tenéis el episodio del podcast de hoy.

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Lo cierto es que no nos podemos quejar, las descargas vuelan en los programas anteriores y esperamos que en este también. Podemos afirmar con orgullo que con toda seguridad ya son más personas las que han escuchado el primer capítulo por Internet que a través de la radio convencional. Los siguientes van por el mismo camino.

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lunes 3 de diciembre de 2007

Ganó el NO

Hugo Chávez cerró hace unos meses una televisión. Él, golpista de nacimiento, acusa a diestro y siniestro de golpista. Como él ha dicho, hace lo que quiere así que cerró esa emisora para que no le dañase su imagen. Chávez no tuvo en cuenta que un mártir crea dos conversos. A partir de ahí se inició un movimiento estudiantil de protesta. Como suele pasar en estos casos la idea se extiende, pero Chávez continúa convencido que con un par de capítulos de "Aló presidente" lo tiene todo arreglado. Esta vez no fue la televisión que se ve la que estaba siendo efectiva, fue la que no se ve. Los fantasmas a veces son más peligrosos que los vivos.

Después viene lo del Rey Juan Carlos que pierde la paciencia ante una persona que está acostumbrada a hacer lo que le viene en gana. Juan Carlos le espeta en la cara un "¿Por qué no te callas?", pero Chávez no capta el mensaje y continúa incluso cuando concluyó la Cumbre Iberoamericana. La oposición ya tiene un grito: ¿Por qué no te callas? A Chávez le vuelve a pasar: cada ataque a su enemigo se vuelve en un ataque contra si mismo, pero él no se da cuenta, sigue erre que erre para sacar provecho.

Su constitución ha fracasado, "pírrica victoria" dice él y si él dice pírrica victoria, ahora que sus mensajes son interpretados a la contra quiere decir: "heroica victoria". Porque todo estaba preparado para el Sí y es No. Con todo a su favor, con todo el poder, Chávez ha sido derrotado y habla de una victoria "chiquitica".

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domingo 2 de diciembre de 2007

Hubo un Enredados en el EBE

Sí, al final hubo un Enredados en el EBE. Fue parte del taller de Podcast de Sonia Blanco y fue muy corto, tanto que la brocha tuvo que trasladarse a la cafetería. No obstante, como siempre, lo mejor fueron los invitados: Sonia Blanco, Wicho y Rafa Osuna. La propuesta fue de Juan Luis Sánchez y Felipe Gil del Colectivo ZEMOS98. El primer post a dos voces de la historia de Enredados. Gracias Juan Luis.



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viernes 30 de noviembre de 2007

"Alcántaras, Franco ha muerto"

Por un momento he llegado a pensar que Arias Navarro dijo: "Alcántaras, Franco ha muerto".

Franco está a punto de morir en la serie Cuéntame y su agonía, capítulo tras capítulo, está siendo tan larga como en la vida real. He esperado tres semanas para que los recuerdos de Carlitos den paso a los míos de aquellos días. Hoy se ha quedado en las puertas y el jueves próximo emitirán un capítulo de esos especiales con entrevistas.

Yo tenía cinco años entonces. Lo que recuerdo con más fuerza es aquel miedo y aquel frío en blanco y negro.

El frío era lógico en aquel mes de noviembre. Pero el frío con miedo era más intenso.

El miedo era el que se transmitía en las conversaciones: "Otra guerra", "¿qué va a pasar ahora?",... No recuerdo exactamente las palabras, no sé si fueron aquellas realmente porque los mayores hablaban como en clave, pero el miedo no lo podían esconder y lo contagiaban. La casa en la que vivíamos entonces tenía dos plantas y durante semanas no pude subir solo a la de arriba por miedo a que el fantasma de Franco se me apareciese. Había muchos millones de españoles para que se les apareciese Franco y yo -que debía ser un poco Alcántara por aquellos tiempos- pensaba que se me iba a aparecer a mi.

Yo creía en 1975 que Franco era el rey de España. Me decepcionó saber que no lo era. Franco era el Generalísimo. En los cuentos había príncipes y princesas, reyes y reinas, pero no generalísimos. Me dijeron que después vendría un rey, pero yo ya estaba mosca. Yo esperaba un rey de verdad como los de la baraja, con capa de armiño y corona. Pues no. El rey vestía como Franco, de militar, pero en joven y alto, cualidades que nunca reconocí en Su Excelencia del Jefe del Estado el Generalísimo Franco -este hombre tenía más título que centímetros-.

Cuando Juan Carlos juró ante las Cortes como Juan Carlos I, Rey de España tuve alguna esperanza. En un cojín de terciopelo rojo había una corona. Por un momento pensé que alguien con toda solemnidad se la pondría en la cabeza y que por fin sería un rey como Dios manda. Pero no. Así entendía yo la política por aquellos años. Sólo tiempo después me enteré de que los reyes en España no son coronados ni ciñen la corona.

¡Menuda manera de cargarse las fantasías de un niño!

No hubo colegio aquellos días. Pasamos horas y horas viendo ante el televisor marca Telefunken el continúo desfilar de españoles ante el catafalco del dictador. Después me contaron que unos estuvieron allí por adhesión y otros para comprobar que realmente estaba muerto. La gente actuó por mero instinto gregario, como toda la vida de Dios, y pienso que más de uno sintió hasta remordimiento por la satisfacción que sentía en su interior.

Tengo algunas imágenes de aquellos días en mi cabeza: el colegio cerrado, los balcones con banderas de España y crespones negros o las filas de gente en blanco y negro -las mujeres con permanente- haciendo cola ante el Palacio Real de Oriente, que yo pensaba -con toda lógica- que era la residencia de los Reyes Magos de Oriente. Ni eso. Me sorprendió y estimuló mi imaginación una "peseta" de proporciones enormes que había en una de las paredes de la tumba.

Otras imágenes están hoy en mi mente gracias a los documentales, como la de aquel señor vestido con mono de mecánico con el brazo extendido, la de las imágenes de las portadas de la prensa de aquel día me las han dejado. La tele de hoy también me ha permitido ver innumerables veces el anuncio de la muerte por un sollozante Arias Navarro: "Españoles, Franco ha muerto", que a partir de hoy será: "Alcantaras, Franco ha muerto". Los Alcántara somos todos.

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